4. EL PROCESO EUROMEDITERRÁNEO

4.1. La Declaración de Barcelona de la Conferencia Euromediterránea (1995)
4.2. El Programa de Acciones Prioritarias a corto y medio plazo de medio ambiente para el Mediterráneo (PAP)

Indice Agenda 2000


4.1. La Declaración de Barcelona de la Conferencia Euromediterránea (1995)

El 27 y 28 de noviembre de 1995, durante la presidencia española de la Unión Europea, se convocó en Barcelona una Conferencia Euromediterránea a la que asistieron representantes de los 15 Estados miembros de la UE y de 12 Estados ribereños del Sur y el Este del Mediterráneo no miembros. En ella se aprobó la Declaración de Barcelona, que subraya «la importancia estratégica del Mediterráneo» y en la que los 27 Estados ponen de manifiesto «la voluntad de dar a sus futuras relaciones una nueva dimensión, basada en una amplia cooperación y solidaridad, acorde con el carácter privilegiado de los lazos creados por la cercanía y la historia». Los firmantes se muestran «convencidos de que para alcanzar el objetivo general de hacer de la cuenca mediterránea un ámbito de diálogo, intercambio y cooperación que garantice la paz, la estabilidad y la prosperidad, es preciso consolidar la democracia y el respeto a los derechos humanos, lograr un desarrollo económico y social sostenible y equilibrado, luchar contra la pobreza y fomentar una mayor compresión entre las diferentes culturas, todos ellos elementos esenciales de la colaboración». Por ello «convienen en establecer entre los participantes una colaboración global —la colaboración euromediterránea— mediante un diálogo político regular y más intenso, el desarrollo de la cooperación económica y financiera y una mayor consideración de la dimensión social, cultural y humana, tres ejes que representan los tres capítulos de la colaboración eruromediterránea».

En esta Declaración la defensa del medio ambiente y el impulso de un desarrollo sostenible son recogidos de forma tímida y poco concreta. De todas formas, los Estados participantes «subrayan la interdependencia en materia de medio ambiente, lo que impone un enfoque regional y una intensificación de la cooperación, así como una mejor coordinación de los programas multilaterales existentes, y conforman su adhesión al Convenio de Barcelona y al Plan de Acción del Mediterráneo. Reconocen la importancia de conciliar el desarrollo económico con la protección del medio ambiente, de integrar los problemas medioambientales en los aspectos pertinentes de la política económica y de mitigar las consecuencias negativas para el medio ambiente que pudiera producir el desarrollo económico. Se comprometen a fijar un Programa de Acciones Prioritarias a corto y medio plazo (PAP), incluyendo las relacionadas con la lucha contra la desertización, y a concentrar un apoyo técnico y financiero adecuado a estas acciones».

La Declaración de Barcelona «subraya la importancia de la conservación y gestión racionales de los recursos pesqueros y de la mejora de la cooperación en la investigación de las poblaciones de peces, incluida la acuicultura (...)». «Reconocen el papel crucial del sector de la energía en la colaboración económica euromediterránea y deciden reforzar la cooperación e intensificar el diálogo». «Reconocen que el abastecimiento de agua, así como su gestión y desarrollo adecuado de los recursos, constituyen cuestiones prioritarias para todos los socios mediterráneos (...)». «Acuerdan cooperar para modernizar y reestructurar la agricultura y favorecer el desarrollo rural integrado».

Para impulsar estas políticas «el Consejo Europeo de Cannes ha acordado destinar a dicha asistencia financiera créditos por valor de 4.685 millones de ECUs para el período 1995-1999 en forma de fondos presupuestarios comunitarios disponibles».

Por lo que se refiere al papel de la sociedad civil y por tanto de las ONG, los firmantes de la Declaración de Barcelona afirman que «reconocen el papel fundamental que pueden desempeñar la sociedad civil en el proceso de desarrollo de la colaboración euromediterránea y también como factor esencial para una mayor comprensión y acercamiento entre los pueblos», «consiguientemente, acuerdan fortalecer o crear instrumentos necesarios para una cooperación descentralizada que favorezca los intercambios entre los agentes del desarrollo en el marco de las legislaciones nacionales, los responsables de la sociedad civil y política, el mundo cultural y religioso, las universidades, la investigación, los medios de comunicación, las asociaciones, los sindicatos y la empresa pública y privada». «Reconocen la importancia de fomentar contactos e intercambios entre los jóvenes en el marco de programas de cooperación descentralizada». Se comprometen a «fomentar acciones de apoyo a las instituciones democráticas y a la consolidación del Estado de derecho y de la sociedad civil». «Acuerdan aumentar la cooperación para reducir las presiones migratorias, entre otros medios, a través de programas de formación profesional y de ayuda a la creación de empleo».

Se crea un «Comité Euromediterráneo del proceso de Barcelona» a nivel de altos funcionarios compuesto por la troika de la UE y un representante de cada uno de los socios mediterráneos. Se indica que «las distintas actividades irán seguidas de reuniones temáticas ad hoc de ministros, altos funcionarios y expertos, intercambios de experiencias y de información, contactos entre miembros de la sociedad civil o mediante cualquier otro medio adecuado».

Todo esto debe llevar a «la presentación de propuestas para elaborar y actualizar un Programa de Acciones Prioritarias en materia de medio ambiente a corto y medio plazo, en el que la actuación estará coordinada por la Comisión Europea e irá acompañada de acciones a largo plazo. Entre las áreas principales de acción que el programa debería cubrir citaremos: gestión integrada de las aguas, suelos y zonas costeras; gestión de residuos; prevención de la contaminación atmosférica y la contaminación del Mediterráneo y lucha contra las mismas; gestión y conservación del patrimonio natural, los paisajes y los lugares de interés; protección y restauración del bosque mediterráneo, en particular mediante la prevención y control de la erosión, de la degradación del suelo, de los incendios forestales y mediante la lucha contra la desertización; transferencia de la experiencia comanditaria en materia de técnicas financieras, legislación y vigilancia del medio ambiente, integración de la consideración medioambiental en todas las políticas».

Para desarrollar esta política se creó el programa MEDA, se aprobó su Reglamento en 1996 y se le dotó de un presupuesto para empezar a funcionar. La estructura actual de este programa, que destina el 90% de su presupuesto a la política bilateral y el 10% al resto de políticas, no permite una participación clara de la sociedad civil, especialmente de las ONG. En primer lugar se establece con los países del sur y este del Mediterráneo que han firmado un Convenio de Colaboración con la Unión Europea, que son una exigua minoría. De este programa están excluidos todos los países de la antigua órbita soviética, lo que excluye a cinco países mediterráneos que están amparados por el Programa Phare.

 

Propuestas de las ONG:

1. Las ONG deben participar en todo el proceso euromediterráneo como observadores. Las ONG, especialmente las redes regionales como MED Forum, deben ser consultadas en las fases previas de elaboración de propuestas y deben participar plenamente en las conferencias convocadas.

2. Se han de realizar mayores dotaciones destinadas a impulsar el desarrollo sostenible para mejorar el entorno en el que viven las personas y para proteger los recursos naturales, a través de los programas existentes, como el MEDA, o creando otros nuevos.

3. Dar mayores facilidades y apoyo económico a las redes de ONG de ámbito mediterráneo y a las ONG nacionales para que puedan desarrollar proyectos de cooperación para un desarrollo sostenible, como el mejor instrumento de reforzar la organización de la sociedad civil que beneficie a las poblaciones más desfavorecidas.

4. Deben reforzarse las redes de ONG de ámbito mediterráneo para conseguir favorecer:

- la relación entre los ciudadanos de todos los países mediterráneos,

- la solidaridad organizada a través de los proyectos de cooperación,

- la amplia difusión de la información entre todas las ONG nacionales,

- los intercambios culturales, especialmente entre los jóvenes, y

- una interlocución entre la sociedad civil y las instituciones.

 

 

4.2. El Programa de Acciones Prioritarias a corto y medio plazo de medio ambiente

para el Mediterráneo: PAP

(Short and Medium-term Priority Environmental Action Programme: SMAP)

 

Durante el año 1997 se ha desarrollado el debate sobre Programa de acciones prioritarias a corto y medio plazo sobre medio ambiente de la cuenca mediterránea (PAP o SMAP: Short and Medium-term Priority Environmental Action Programme), preparado por la Unión Europea, con la participación de sus Estados miembros y el resto de países ribereños no miembros. Éste era un compromiso contenido en la Declaración de Barcelona de la Conferencia Euromediterránea. Por primera vez se ha aceptado la participación de las ONG en el proceso euromediterráneo para que puedan realizar sus aportaciones. Se produjo una primera reunión en Bruselas en la que participaron las principales redes y organizaciones internacionales: MED Forum, BEE, Greenpeace, WWF, FOE y MIO.

Durante la Conferencia Ministerial de Helsinki también se pudo participar aunque de forma restringida. En representación de las más de 60 ONG que participaron en el proceso pudieron asistir 8 representantes: 2 por MED Forum (EcoMediterrània y MEA), y uno por el BEE, Ecopeace, FOE, MIO, RAED y WWF, respectivamente. Se pudo, asimismo, realizar una intervención en el plenario en nombre de todas las ONG, que corrió a cargo del Presidente de MED Forum, el profesor Zohir Sekkal.

La declaración ministerial, así como el PAP definitivamente aprobado, recogía muchas de las aportaciones realizadas por las ONG, especialmente algunas de las fijadas en el IV Forum Ambiental del Mediterráneo (1996), así como en el III Forum Ambiental del Mediterráneo (1995), ambos organizados por la ONG española EcoMediterrània, y cuyas conclusiones la red MED Forum aprobó en asamblea e hizo suyas. Especialmente hay que remarcar los temas de la gestión integrada y sostenible de las zonas costeras y la lucha contra la desertización, como las aportaciones más importantes de MED Forum al PAP.

La coordinación del PAP corresponde a la Unión Europea y se realiza desde la D.G. XI, Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea.

 

Acciones prioritarias:

1. La gestión integrada del agua.

2. La gestión de los residuos.

3. Las zonas sensibles (hot spots).

4. La gestión integrada de las zonas litorales.

5. La lucha contra la desertización.

 

Objetivos:

1. Modificar la tendencia actual de degradación del medio ambiente que persiste en la región.

2. Contribuir al desarrollo sostenible de la región, a la protección del medio ambiente mediterráneo y a la mejora de la salud y las condiciones de vida de la población.

3. Contribuir a la integración mayor posible de la dimensión ambiental en todas las otras políticas.

4. Reforzar la coherencia y establecer una sinergia con los demás programas multilaterales y los instrumentos legislativos existentes, especialmente con el Plan de Acción del Mediterráneo (PAM), el Convenio de Barcelona y sus Protocolos, así como el METAP (Mediterranean Environmental Technical Assistance Programme, v. apartado 6.7.b) y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (FMAM o GEF Global Eviroment Facility, v. apartado 6.7.a).

5. Impulsar la cooperación norte/sur, sur/sur y norte/sur/sur.

6. Contribuir a crear nuevos empleos.

7. Velar para que, en la perspectiva de crear una zona de libre cambio, se adopten medidas desde el principio a favor del comercio y el medio ambiente, y que estas políticas se refuercen mutuamente, en el respeto a los compromisos ambientales.

 

Se han fijado unos mecanismos financieros para cumplir estos objetivos en torno a las acciones prioritarias fijadas que se basan en los existentes a nivel de la Unión Europea, especialmente en el instrumento MEDA. Estos mecanismos fueron juzgados totalmente insuficientes por las ONG, en sus reuniones de Montpellier y Helsinki.

La Conferencia acabó estableciendo el PAP con unos contenidos positivos que daban satisfacción a la mayoría de las propuestas de MED Forum y de las otras ONG, pero dejó un doble sentimiento de esperanza y de desconfianza, ya que los mecanismos financieros quedaban fijados sin demasiadas posibilidades y sobretodo no se habían tenido en cuenta las peticiones de las ONG en lo que se refiere al tema financiero. Se establece un mecanismo de reexamen a los dos años y se «establecerán mecanismos de consulta que permitirán a las organizaciones representativas de la sociedad civil [comprendidas las ONG] contribuir a la puesta en práctica del PAP, a la evaluación de los resultados y a la modificación eventual de la toma de decisiones».

 

Propuestas de las ONG:

1. El Programa MEDA debe ser dotado con un mínimo de 400 MECU para la ejecución del PAP durante los próximos 5 años, así como «garantizar que el medio ambiente sea un componente mayor de los acuerdos bilaterales en el marco de MEDA y que los fondos necesarios —mínimo un 10%— sean afectados en los programas nacionales». Asimismo se pide a la «Comisión Europea que cree un Fondo MEDA-ONG, dotado con un mínimo de 20 MECU».

2. Las redes de ONG, así como las ONG miembros, podrán presentar directamente proyectos de cooperación en el marco del PAP, sin necesidad de la autorización previa de los países respectivos, sino con la simple comunicación a los organismos correspondientes y de acuerdo con unas normas de legalidad y respeto a los derechos humanos.

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